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Saqqara, cantera de la historia faraónica (I)
Al
oeste del antiguo asentamiento de Menfis, la primera capital nacional
del antiguo Egipto desde la constitución del reino faraónico y el
comienzo de las dinastías regias, se extienden las estériles arenas
que marcan el límite del área habitable a orillas del Nilo y dan
paso a la inmensa vastedad del desierto occidental o líbico que
se funde, sin solución de continuidad, con el Sahara norafricano.
Esta región, calcinada por un sol implacable,
apenas conquistada por los hombres antiguos y modernos, fue elegida
por los egipcios como el territorio destinado a contener sus cementerios
y monumentos funerarios, desde la época de la misma fundación del
centro administrativo y religioso que rigió los destinos de las
Dos Tierras por un extenso período de tiempo.
Un poco de historia
Dicen las crónicas que Menfis fue construida
por el propio Menes, que instauró el "Estado Faraónico" e inició
el Período Dinástico; todavía existen dudas acerca de su identidad
histórica, aunque las opciones se reducen a Nârmer o a su sucesor
Âha.
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