Abu Simbel, el Valle de los
Reyes, Tebas, Saqqara... Nombres mágicos de una tierra mágica que
evocan, como los dulces y ardientes poemas de los enamorados del pasado,
la belleza y riqueza de un país y una historia incomparables.
Ya los propios egipcios faraónicos eran afectos
a recorrer los sitios antiguos de su territorio - se puede decir que
lo hacían con mayor respeto que muchos contemporáneos - y, de entre
todos los grupos de personas que hollaron el Valle del Nilo, no lo
hay más relacionado al destino de Occidente que el de la Sagrada Familia.
Percibir la historia y cultura milenarias
del Gran Río, introducirse en los vericuetos de su antigüedad y de
su pensamiento, sigue siendo la aventura más promisoria para la imaginación
humana del presente siglo. |