HOME | ARCHIVO | CONTACTO | NÚMEROS ATRASADOS | SUSCRIPCIÓN  
Historia
 
El último faraón persa
y la ilusión del doble imperio

    En 525 a.C. Egipto sufrió la humillación inédita de convertirse, por primera vez, en una entidad provincial anexada por la fuerza a un expansivo poder extranjero que ya había fagocitado a los reinos de Babilonia y Lidia, los aliados del país del Nilo ante la nueva amenaza de Oriente: los Persas.

El nacimiento del imperio persa

    En 554 a.C., Ciro II, monarca de Arsham, perteneciente a la dinastía Aqueménida ligada a los persas, se rebeló contra el rey medo Astíages, de quien era vasallo, y lo destronó, dando comienzo al Imperio Persa. El acontecimiento conllevó consigo un cambio radical en el mapa geopolítico de la época, ya que su imparable expansión terminó aglutinando a las regiones en donde se habían desarrollado las civilizaciones más portentosas de la historia antigua. En esa oportunidad, Amasis gobernaba Egipto y se apresuró en aliarse con Nabonido de Babilonia, Creso de Lidia y la ciudad de Esparta, formando una coalición que buscaba equilibrar la diferencia de poderes.

    En 546, Ciro II capturó Sardes, la capital lidia, y tomó prisionero a Creso; el ejército persa siguió hacia el oeste, a lo largo de la costa egea del Asia Menor y asedió a las ciudades jonias. En 539, Babilonia cayó en manos del rey persa y Amasis, al ver peligrar la integridad de Egipto, se alió con Polícrates, el tirano de Samos, dueño de una gran flota, quien igualmente conocía el peligro que representaban los persas. En el interín, Ciro II murió y fue sucedido por su hijo, Cambises II (528-522 a.C.), que esperó el momento propicio para enfrentar al faraón egipcio. La muerte de Amasis en 526 fue la ocasión que ansiaba y entró victorioso en tierra egipcia, luego de derrotar fácilmente al sucesor de aquel, Psamético III, que apenas reinó por un año.

Secciones Fijas