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Saqqara, cantera de la historia faraónica (II)
El cementerio del Reino
Nuevo tardío excavado a lo largo de diecinueve campañas
por la Misión Conjunta de la Egypt Exploration Society de
Londres y el Museo de Leiden, conducida por el Dr. G.T. Martin,
ha puesto de relieve sepulcros muy significativos, pertenecientes
a los tiempos de Ramsés II.
Entre ellos se cuentan los de Tia, hermana
del rey, y Tia, su homónimo esposo, un dignatario de la corte;
Ramose, militar de alto rango; Kay, calderero en jefe del faraón;
y la de su hijo, Pabesa, al que se ha descripto como un comerciante.
Otros que merecen destacarse son los de
Paser, director de construcciones, y de Raia, director de los cantantes
del templo de Ptah en Menfis. En la misma zona, la Universidad de
El Cairo exhumó, hace unos años. la tumba de Neferrenpet,
que fue uno de los visires del famoso monarca.
A fines de los años 70 del siglo
XX, una expedición francesa, liderada por el prof. Jean Leclant,
encontró, al sur del camposanto de la Dinastía I,
el lugar de entierro de Âper-El o Âpereia, visir y sumo
sacerdote de Atón, que data de tiempos de Ajenatón,
quien, probablemente, no era egipcio. En su momento, el periodismo
sensacionalista habló de que se había descubierto
la tumba del bíblico José, lo cual es inexacto.
Probablemente, es debido al traslado del
asiento administrativo nacional a Pi-Ramsés, en el Delta
oriental, que el cementerio de Saqqara se viera abandonado como
tal, excepto para el caso de los toros Apis, que, desde los tiempos
de Ramsés II, eran sepultados en el recordado Serapeum, gigantesco
complejo subterráneo que exhumara Augute Mariette en 1850.
Sus monumentales pasadizos abovedados están
erizados de cámaras en donde reposaban los sagrados representantes
divinos. El linaje de Apis está jalonado por ejemplares que
morían, aproximadamente, cada 15 años y la galería
de Ramsés el Grande alcanzó a tener una longitud de
68 metros.
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