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 Conspiración
en el harén:
Antecedentes del regicidio en el Reino Antiguo
Por lo general, los interesados
en la historia del Egipto faraónico están familiarizados con el
intento de asesinato contra Ramsés III, evento conocido por varios
papiros que conservan los procesos judiciales contra los conjurados.
Pocos saben, sin embargo, que el regicidio fue practicado en épocas
anteriores y que hay evidencias documentales de atentados contra
de la vida de faraones del Reino Antiguo.
Uni,
un súbdito excepcional
A nadie se le escapa la existencia de una
inscripción conocida con el nombre de Biografía de
Uni (Urkunden² I: 98-110), un funcionario palaciego de la Sexta
Dinastía que vivió durante los reinados de Pepi I
y Merenra. La losa, que actualmente se conserva en el Museo Egipcio
de El Cairo, contiene un pormenorizado detalle de su cursus honorum
como oficial del Estado.
En el registro de los hechos acaecidos bajo Pepi I, dos secciones
han llamado la atención de los estudiosos:
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Cuando mi puesto era (solamente)
el de [...], Su Presencia me hizo Juez y Guardián de
Nejen, porque su corazón estaba lleno de mí
más que de cualquier otro de sus servidores. Para la
audiencia de los asuntos estaba a solas con el Juez de la
Puerta y Visir; en todos los asuntos secretos y (conduciendo),
en nombre del rey, la audiencia del harén del rey y
los Seis Grandes Tribunales de Justicia, porque yo llenaba
el corazón de Su Presencia más que cualquier
otro de sus nobles, más que cualquier otro de sus dignatarios
y más que cualquier otro de sus servidores (...) [íbidem:
100, 3-4]
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Cuando se llevó a cabo
la pesquisa en el harén del rey acerca de la Esposa
Real y Gran Favorita, Su Presencia me hizo entrar en ello
en secreto, para conocer(lo). Estaba por completo solo; no
había allí ningún Juez de la Puerta y
Visir, ni ningún (otro) magistrado; solamente yo, completamente
solo, a causa de mi experiencia y debido a mi consideración
en el corazón de Su Presencia, porque Su Presencia
llenaba su corazón conmigo. Escribí las actas
enteramente a solas, con un Juez y Guardián de Nejen;
y, sin embargo, mi cargo era apenas el de un Director de Oficiales
Administrativos. Nunca ocasión semejante de conocer
los secretos del harén del rey había ocurrido
antes, excepto cuando Su Presencia me los hizo escuchar, porque
era apreciado en el corazón de Su Presencia más
que ningún otro magistrado suyo, más que ninguno
de sus funcionarios o más que cualquiera de sus servidores.
[íbidem: 100, 10-3]
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