 Percepciones
de la historia del Egipto faraónico
(Cuarta Parte)
Los tiempos de paz, bienestar
y prosperidad no duraban para siempre como los propios egipcios
constataron varias veces durante toda su remota historia llena de
vaivenes, ni si quiera así era el destino de quienes buscaban la
eternidad después de la muerte. En lugar de ello, los ciclos de
la vida parecían turnarle a Egipto la gloria y la humillación.
Imperio
Medio (continuación)
Si bien es cierto que durante el reinado
de Senusret II se ejecutaron importantes proyectos agrícolas
en beneficio de los intereses de los egipcios desamparados por la
dicha económica, también es cierto que en algunos
niveles sociales debió existir un malestar derivado de la
devoción del faraón en hacer realidad los más
locos deseos de los acomodados del reino. La gente común
a duras penas vivía mientras los ricos eran cada vez más
ricos y los pobres cada vez más pobres. Sin igualdad no habría
justicia.
Sin embargo, en nuestros días no
existe país alguno en donde sus habitantes sean totalmente
iguales además de poseer los mismos derechos. En Egipto sucedía
lo mismo, parecía que la igualdad sólo fuese una ingenua
ilusión de los más necesitados. Lo más triste
es que gracias a la ayuda de esta desigualdad Egipto podía
permanecer unido y en una constante evolución filosofo-religiosa,
artística, arquitectónica y científica.
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