 Los
“Niños del Kap”:
Juventud talentosa y competitiva en el antiguo Egipto
Como educador, frecuentemente
encuentro al estereotipo del antiguo Egipto visto como una sociedad
rígidamente jerárquica, cual algo concebido al estilo
de un sistema de castas. Este cliché, que debe remontarse
a la época de Heródoto, ha sido reforzado por la pirámide
social egipcia que todavía se enseña en muchos
textos escolares elementales.
Tal como ocurre con la mayoría de estas
idealizaciones, la realidad es más complicada y mucho más
interesante. Bajo un exámen profundo, la articulación
de la antigua sociedad egipcia ejemplifica el tipo de tensión
entre opuestos que, en realidad, son complementarios
- que caracteriza otros muchos aspectos de esta civilización.
Mientras los egiptólogos ciertamente
concuerdan en que el antiguo Egipto no era una sociedad igualitaria,
sí era una que tenía un gran sentido del valor, dignidad,
aspiración y potencial humanos. Junto a innegables tendencias
a la inercia, también tuvo un marcado rasgo de movilidad
social.
Algunas
de las más grandes luminarias, como Amenhotep, hijo de Hapu,
y Senmut, fueron de origen humilde o, al menos, modesto. Las vías
primordiales de la movilidad social eran la educación letrada
y el servicio militar, que no eran, de ningún modo, mutuamente
excluyentes y que son relevantes a la institución y fenómeno
discutidos en esta nota.
El niño en la cosmovisión faraónica
A la par del aspecto educacional en la escalada
social, una característica de la cultura egipcia es la imagen
del niño como manifestación de una condición
divina y un estado de gran potencial, que personificaba la dinámica
del proceso creativo.
Éste también es un saludable
correctivo al estereotipo de un estancado o estático Weltbild
y estructura mental, que por mucho tiempo ha plagado el estudio
del pensamiento egipcio antiguo y que no ha sido completamente exorcisado
hasta el momento.
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