 La
personalidad ideal egipcia en el lenguaje de las autobiografías
privadas
Uno de los fenómenos nacidos
en torno a la decoración de las capillas de culto mortuorio del
Reino Antiguo es el de las inscripciones conocidas con el nombre
de "autobiografías", en las que los notables dejaron testimonio
de sus carreras y logros bajo tal o cual faraón. Con frases rimbombantes,
plenas de militancia social y devoción a sus reyes, estas personas
buscaban transmitir a la eternidad una personalidad ideal concienzudamente
elaborada de antemano.
Los primeros estudios significativos sobre
estos textos concluyeron que se trataba de documentos fundamentales
para el estudio de la Moral según las concepciones antiguas
y que, por otra parte, enseñaban con claridad meridiana que
los funcionarios y nobles del Reino Antiguo tenían un concepto
"individualista" de la vida, en el sentido de que las
ideas expresadas tenían más que ver con una norma
de conducta personal que con una política gubernamental.
Más que nada se pensó que
todo primero se reducía a una cuestión de etiqueta,
basándose especialmente en los propósitos declarados
por el visir Ptahhotep en su "Enseñanza" (ll. 42-50):
El
buen discurso (...) para instruir acerca de la sabiduría
y las reglas del buen discurso, ventajosa para quien la oye y desventajosa
para quien la desoye.
Esta postura quedó bien resumida
por el comentario que hizo R. Anthes sobre el contenido general
de esta tipología documental:
El ideal es el de un joven correcto,
que sabiamente refrena sus impulsos y se ajusta, de palabra y de
hecho, a los sistemas administrativos y sociales. De este modo,
se asegura una cómoda carrera de funcionario. No se plantea
ninguna discusión acerca de conceptos morales, como el bien
y el mal; la norma consiste, más bien, en hacer resaltar
las características del hombre conocedor y del ignorante,
que se expresan tal vez mejor en las palabras "sagaz"
y "estúpido" (...).
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