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Un nuevo templo de Nectanebo I en Bahrein

    A mediados del pasado mes de marzo, un equipo de especialistas de la Universidad de Turín dirigido por el Dr. Paolo Gallo - creador, en 1997, de la Misión Arqueológica Italiana de Alejandría - halló vestigios de una construcción religiosa en un área apartada del Desierto Occidental, más precisamente a orillas de un antiguo oasis seco en Bahrein, lugar situado a unos 140 kilómetros al este del famoso Oasis de Siwa en donde Alejandro Magno consultó el oráculo de Amón luego de conquistar Egipto.

    La zona ha recibido el apelativo de "Gran Mar de Arena" a raíz del episodio referido por Heródoto de Halicarnaso que da cuenta de la total desaparición de un ejército de cincuenta mil hombres bajo las dunas del desierto que fuera enviado a Siwa, en el año 526 a.C., por el rey persa Cambises II.

    Las ruinas supervivientes del templo han permitido establecer que, en sus mejores momentos, el recinto alcanzó a tener veinte metros de largo.
El conjunto edilicio se encontraba enterrado por completo bajo las arenas, al punto de que previas exploraciones, llevadas a cabo en la década de 1920, no lo habían detectado.

    Este hecho también ha permitido que la mayor parte de la decoración y de las inscripciones no sufrieran daños graves bajo el efecto de la erosión eólica, muy persistente en esa área; al respecto, el Dr. Gallo comentó que "las principales deidades de Egipto y el panteón egipcio están representadas en relieves hermosamente pintados sobre los bloques de las paredes colapsadas del templo".

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