Hay momentos de la Historia de la
Humanidad en que pareciera que el Diluvio ha vuelto para arrasar territorios
y personas en una suerte de inundación que, en el antiguo Egipto,
en realidad fue una lluvia de fuego encarnada por la fiera Sejmet,
el Ojo de Ra, enviada a castigar al género humano por su perfidia.
En esas circunstancias, el Hombre se vuelve
alrededor en busca de respuestas a sus preguntas, inquietudes y preocupaciones.
Las respuestas que busca se encuentran escritas por las manos de otros
que, como él, las buscaban en las manifestaciones de la existencia
universal que se expresaba en toda y cada cosa y ser del mundo terrenal.
A través de los tiempos, espíritus sensibles plasmaron
en una poesía auténticamente mediterránea los
sentimientos que despierta la tierra inmortal de Egipto, milenaria
y mágica. Una tierra llena de enigmas irresueltos tales como
el de qué manera fue diseñado el monumento más
recordado de la Antigüedad: la Gran Pirámide de Quéope;
o el de cuestiones tan mundanas como las inconfesables intimidades
de una villa obrera bajo los faraones del Reino Nuevo tardío.
En estos hechos de la vida y el hombre a orillas
del Nilo hace cinco mil años hay respuestas,... esperándonos. |