 Deir
el-Medina:
El lado oscuro de una villa obrera del Reino Nuevo
Es frecuente sentir admiración
por las tumbas que la arqueología ha traído a la luz en el Valle
de los Reyes, testimonios inmortales del antiguo Egipto en sus relieves,
pinturas e inscripciones. Fue especialmente durante el Reino Nuevo
(circa 1570-1085 a.C.) cuando la clase obrera especializada que
las construyó quedó revelada a través de la exclusiva y afamada
comunidad de Deir el-Medina.
Uno de los más afortunados episodios de
la egiptología fue el hallazgo y excavación del yacimiento
de Deir el-Medina ("el convento de la ciudad"), sito en
la ribera oeste del Nilo a la altura de la ciudad de Tebas, entre
la colina Gurnet Murrayi (o Murai) y las escarpaduras de la cadena
montañosa líbica al sur del Uadi Biban el-Moluk, hoy
mundialmente conocido como el Valle de los Reyes.
Desde
tiempos de la Decimoctava Dinastía - y ciertamente desde
el reinado de Tutmosis I (1506-1494 a.C.) -, ese asentamiento fue
el lugar de residencia permanente de los trabajadores de la necrópolis
real, que por entonces era conocido por el simple y sucinto nombre
de "La Villa", quizá a imitación de Niut
(copto: No), uno de los varios nombres de Tebas Este y, en especial,
el que subrayaba su carácter de "madre de ciudades"
bajo el cual se la solía conocer ampliamente en el mundo
antiguo.
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