![]() |
|
||
|
|
|
|
|
|
Sumario 6 / Noticias |
Todavía quedan muchas cosas por demostrar en la
Red. Una de ellas plantea una compleja disyuntiva, y se resume en una
cuestión: ¿es posible hacer negocio en Internet, dando a
los usuarios exactamente lo que buscan y obteniendo beneficios por ello?
Está bastante claro que las empresas todavía no tienen muy
claro cuál es el público objetivo de la Red, y cómo
han de seducirlo. La inmensa mayoría de propuestas comerciales
acaban en la cuneta por una terrible planificación y, sobre todo,
por una alarmante falta de conocimiento del medio y de quienes lo usan.
El cambio de óptica y de pretensiones es la única solución.
Un sangrante ejemplo es la música. Los distribuidores y productores
discográficos no hacen más que rasgarse las vestiduras por
las posibilidades tecnológicas, en vez de aprovecharlas. En vez
de pensar en el usuario de la Red como consumidor potencial, se le tacha
de delincuente, como si no fuera la misma persona que de vez en cuando
se pasa por la tiendas de discos a adquirir alguno. Se trata al usuario
como una fauna aparte, ávida de productos ilegales, cuando en realidad
éstos quieren ofertas y nuevas propuestas acorde con estos tiempos.
Quizá por eso han salido tan mal casi todas las webs de descarga
musical de pago. Tras la tempestad de Napster, que desencadenó
toda una cultura basada en compartir contenidos por todo el mundo, los
desesperados esfuerzos de las discográficas de hacer algo parecido,
pero a través de suscripciones, no han salido muy bien. Curiosamente,
sólo uno de esos sistemas ha logrado salir adelante, con bastante
éxito además. El servicio iTunes de Apple, ideado por Steve
Jobs y su equipo, sorprende por la calurosa acogida que ha tenido en sus
primeros días de existencia. En España al mismo tiempo tenemos
la polémica de Puretunes.com, una web que ha inspirado desconfianza
entre usuarios y discográficas. Todos tienen que aprender una valiosa
lección del rotundo fracaso de las descargas musicales de pago,
y de la oferta de iTunes (y, sobre todo, de su forma de ofrecer dichos
servicios). Al fin y al cabo, la necesidad de bajar música de la
Red no hará sino aumentar, y en manos de las discográficas
(y de los artistas) está la posibilidade de dejar contento a todo
el mundo en un medio que tantos dolores de cabeza les ha proporcionado.
Eso sí, se los ganaron a pulso, pero están a tiempo de remediarlo. |
|
Última actualización 02 - Julio - 2003 |
|||