Los malos usan Windows
No es una declaración de principios.
Es una de esas grandes verdades universales que el cine y la
televisión nos enseñan.
Si eres bueno, amable, un poco paralítico o perteneces
a alguna minoría usas un Macintosh. Vale, ya ha salido
el chiste fácil de que usar Mac te encasilla automáticamente
como perteneciente a una minoría. Pero no hace falta
más que ver algunas de las series o películas
actuales para ver peceras en manos de malvados y Macintosh
en los cálidos regazos de héroes y heroínas.
Por supuesto, no es algo casual. Hay una cosa que se llama
posicionamiento de marca. En las series españolas se
ve más claramente, en sus variantes: un producto puede,
simplemente, aparecer. Eso tiene un precio. Si uno de los
protagonistas lo usa, por ejemplo, sirviéndose un vaso
de leche, tiene otro precio. Y, si además, comenta
lo rica que está la leche, tiene un precio adicional.
Aquellos que velan por la imagen de "oh, la marca"
asisten, contrato en mano, a las sesiones de escritura de
los guiones y muchas veces también a los rodajes.
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