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La convergencia me confunde
Ahora se lleva la convergencia en todos
los aspectos. Las cosas tienen varias funciones y las empresas
se dedican a actividades varias como forma de conseguir más
ingresos. Y no se trata de usar la llave inglesa para clavar
clavos, que es para lo que la utiliza todo el mundo. La convergencia
está en productos como las cámaras de fotos con
móvil, con reproductor de música, con radio, con
agenda, o cualquier combinación entre todos ellos.
La convergencia está también
en las formulas creativas para diversificar actividades. Así,
por ejemplo, General Motors obtiene sus beneficios de sus servicios
financieros y seguros y no de la venta de coches, al menos en
los últimos trimestres. Y las eléctricas españolas
en lugar de aplicarse a su negocio principal, el suministro
eléctrico, se dedican a vender conectividad a Internet
y comunicaciones.
La convergencia es lo que lleva a Apple
a traicionar sus principios de diseño en los que prima
la simplicidad sobre la versatilidad, por lo menos en un primer
momento. Esa convergencia está haciendo del iPod una
máquina de grabación de voz y de imágenes.
La convergencia también es lo
que hace que Apple se dedique a vender discos por Internet,
negocio de distribución de contenidos al que aparentemente
es ajena la esencia de la empresa. |
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