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Jorge Salvador Caffarena
OPINION
Léame... algún día de estos

    No hay nada más inútil que los nombres que se les asignan a la documentación o manuales que acompañan al software desde hace décadas. El nombre usual es "Léame", en inglés "Read me". Curioso nombre que es una orden, que te indica claramente que deberías leer dicho documento para no perder detalle sobre importantes asuntos del software al que acompaña.

    Nada más lejos de la realidad. Esos documentos nunca, nunca, nunca los leen los usuarios. Directamente copian la aplicación al disco duro y doble clic, que sea lo que Jobs quiera y que esto funcione a la primera porque yo lo valgo. En la mayoría de los casos el resultado es satisfactorio y el software funciona. En otros, el fabricante del producto en cuestión necesita advertir o informar de pasos especiales de instalación, incompatibilidades y problemas conocidos. Esta información suele estar en el léame, y claro nunca es leída por los incautos usuarios que se tiran de cabeza a la piscina. Los desastres pueden ser, han sido y serán desastrosos en algunos casos.

    Fue el caso de Mac OS X en modelos antiguos de iMac. En el léame que aparece aunque no os lo creáis en las pantallas del instalador, se insta a actualizar el firmware del Mac antes de instalar el nuevo sistema operativo. Los usuarios, además de tener una habilidad innata para ignorar los archivos léame, también adquieren en muy poco tiempo la habilidad de ver exclusivamente el botón "Siguiente" en los instaladores de Mac OS X, ignorando cualquier otra información de interés que aparezca en pantalla. Léase opciones de instalación, advertencias, licencia de uso, personalización (que puede aligerar en muchos MB la instalación), etc. El resultado, que muchos iMac fueron inutilizados por completo al instalar Mac OS X sin haber actualizado el firmware anteriormente.