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Léame... algún día de estos
No hay nada más inútil
que los nombres que se les asignan a la documentación
o manuales que acompañan al software desde hace décadas.
El nombre usual es "Léame", en inglés
"Read me". Curioso nombre que es una orden, que te
indica claramente que deberías leer dicho documento para
no perder detalle sobre importantes asuntos del software al
que acompaña.
Nada más lejos de la realidad.
Esos documentos nunca, nunca, nunca los leen los usuarios. Directamente
copian la aplicación al disco duro y doble clic, que
sea lo que Jobs quiera y que esto funcione a la primera porque
yo lo valgo. En la mayoría de los casos el resultado
es satisfactorio y el software funciona. En otros, el fabricante
del producto en cuestión necesita advertir o informar
de pasos especiales de instalación, incompatibilidades
y problemas conocidos. Esta información suele estar en
el léame, y claro nunca es leída por los incautos
usuarios que se tiran de cabeza a la piscina. Los desastres
pueden ser, han sido y serán desastrosos en algunos casos.
Fue el caso de Mac OS X en modelos antiguos
de iMac. En el léame que aparece aunque no os lo creáis
en las pantallas del instalador, se insta a actualizar el firmware
del Mac antes de instalar el nuevo sistema operativo. Los usuarios,
además de tener una habilidad innata para ignorar los
archivos léame, también adquieren en muy poco
tiempo la habilidad de ver exclusivamente el botón "Siguiente"
en los instaladores de Mac OS X, ignorando cualquier otra información
de interés que aparezca en pantalla. Léase opciones
de instalación, advertencias, licencia de uso, personalización
(que puede aligerar en muchos MB la instalación), etc.
El resultado, que muchos iMac fueron inutilizados por completo
al instalar Mac OS X sin haber actualizado el firmware anteriormente. |
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