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La Columna de Alf
OPINION
En España, ni ciencia ni tecnología. Ni copiar sabemos.

    Normalmente no suelo meterme en temas excesivamente técnicos, porque mis conocimientos son casi siempre por referencias de terceros y no por experiencias propias, y tiendo a desconfiar de aquello que no he visto con mis ojos.

    Sin embargo, esta vez me he sorprendido teniendo una idea clara de que, por una vez, si tenía claro que lo que presuntamente era una magnífica noticia, no era más que una muestra más de la mojigatería de nuestros gobernantes, cuando se trata de nuevas tecnologías.

    Hace unos días se publicó una noticia de esas (¿Alguien dijo periodo electoral?) que huelen a medalla mediática de las que luego se traducen en compendio de la incompetencia y la inconclusión. Según la noticia, España tendrá el segundo ordenador más rápido del mundo. El gobierno dijo que su supercomputador, que usará software Linux, tendría capacidad para procesar 40 Teraflops, ó 40 billones de operaciones por segundo, y tendría 9,0 Terabytes de memoria, equivalente a la de 18.000 computadoras personales. Su construcción se aprobó el viernes 27 de febrero en Consejo de Ministros.

    "Va a ser la primera supercomputadora del mundo de propósito general," dijo el ministro de Ciencia y Tecnología, Juan Costa, en la rueda de prensa.

    Como español, debería sentirme orgulloso de que por una vez, España vaya a salir por estar (casi) en la vanguardia mundial. Sin embargo, todo en la noticia huele a gabinete de prensa y a tratos no demasiado claros.

    Como usuario de Mac, las cifras que se ofrecen en la noticia me sorprenden (y por los comentarios que se escribieron al pie de la noticia, se que no soy el único). Hace pocos meses, una universidad estadounidense (la de Virginia) inauguró un superordenador que se colocó directamente en el tercer puesto de los superordenadores mundiales (justo un puesto por debajo, de momento, del que se va a construir en España).

    En esta ocasión voy a evitar hacer sangre con que en Estados Unidos son las Universidades las que construyen los superordenadores y aquí sale el ministro a tirarse el moco. Aunque como apunte de la distancia tecnológica (y educativa) entre un país y otro, sirve perfectamente.

    En el ordenador que se va a construir en España, prácticamente toda la información que se da podría aplicarse a los mismos ordenadores G5 que se han utilizado en la universidad virginiana:
- El ordenador español utilizará Linux, tendrá 128 Terabytes de disco (los G5 de Virginia suman 176 TB)
- Una arquitectura escalable de 64 bits (como la de los G5 de Apple)
- Contará con 4.500 procesadores (Los 1.100 G5 de Virginia sólo tienen 2.200 procesadores)
- Pesará 60.000 kilos (un G5 pesa -estándar- 17,8 kg x 1.100 = 19.580 kilos)
- Costará, inversión mínima, 70 millones de euros (el tercer superordenador del mundo costó 4,3 millones de euros).

    O sea, que para poder colocarse por encima del System X que ha construido la universidad de Virginia, han decido que los costes hay que multiplicarlos por 20. ¡Por 20!

    El remate final viene cuando se lee para qué se pretende tener el segundo ordenador del mundo. Aquí es donde el político dice "café para todos": "investigar asuntos como la salud, el medio ambiente o las ciencias químico-físicas" o bien También ha subrayado su especial impacto sobre investigaciones para frenar el alzheimer, mejorar los productos alimentarios y vigilar la conservación del medio ambiente, entre otras ventajas.

    Uno se pregunta, ¿Harán "el mes de la disciplina" dejando a cada una 30 días para investigar sus temas? ¿O tratarán todas las investigaciones a la vez de forma que ninguna disfrute enteramente del superordenador para ella sola? ¿A la hora de la verdad lo utilizará el grupo con más ascendencia en el gobierno de turno? ¿Quién va a administrar o va a decidir la prioridad de una investigación sobre otra? ¿Es esto creíble?

    De todo, lo más sangrante es que con lo que van a pagar por ser los segundos, podrían poner un superordenador como el de los terceros en cada una de las áreas que lo necesiten, y aún repartir superordenadores por distintas universidades (si, si, al estilo americano).

    Porque: ¿Qué preferimos?, tener el segundo ordenador del mundo, o tener 20 terceros. ¿Qué necesitamos más?

    Otro pequeño detalle que no conviene pasar por alto, es que para ese modesto dispendio se van a tomar ¡cuatro años! (una legislatura entera). El superordenador de Virginia se tardó en montar tres semanas. Claro, eso no se ha visto nunca es España. Aprobar un presupuesto y que esté ejecutado en tres semanas es algo desconocido en estos lares.

    Está claro que IBM (a la sazón proveedora de los chips que equipan los ordenadores G5 de Apple) ha dado un buen golpe, no porque el "bicho" no lo valga, sino porque ante la ignorancia tecnológica de nuestros dirigentes, debe haber sido fácil convencerles de que eran la única alternativa para ser alguien tecnológicamente.

    ¿Tanto les cuesta fijarse? el superordenador de Virginia ha sido noticia en todas partes y en todos los medios. Sólo tenían que seguir el ejemplo. Si ya está inventado... y es barato... y funciona... y es el tercer superordenador del mundo.. ¿No es suficientemente bueno para nosotros?
¿Tan excelso nivel tecnológico e informático tenemos en España que ya podemos pasar directamente al puesto número dos? ¿Qué rentabilidad sacaría el país si de repente se repartieran - insisto, por el mismo precio que el que "se han comprado" - por centros de investigación de toda España superordenadores como el de Virginia? Seguramente los científicos comenzarían a creer en los reyes magos.

    ¡Qué País! Seguiremos informando.